sábado, agosto 05, 2006

Amigo Marcelo

Amigo Marcelo, ayer te contaba que la ví de nuevo, que hablamos un rato y sin pasión, pero con mucho amor, tanto, que quise abrazarla fuertemente, pero tuve que reprimirle por lo mismo que tú me preveniste, porque ese abrazo, ella, aún no hubiera sabido recibirlo sin dolor y sin anhelos.
Qué vida tan puñetera y qué complejos son nuestros sentimientos. Decirla aquello de seamos amigos sería algo tan banal, que mejor ni plantearlo, pero me resisto a ello. ¿Crees que exista alguna palabra, algún término que encaje a la perfección una situación de amor sin pasión hacia alguien a quien has amado y con quien has compartido vida durante años? ¿Por qué existe ese vacío de palabras?
Mientras me hablaba, sus ojos miraban encendidos de amor, el lenguaje de su cuerpo se contoneaba intranquilo y por un instante quise desaparecer y seguir esperando al tiempo curativo y cicatrizante...confié erradamente en el tiempo transcurrido, pero ya he visto que no ha sido suficiente, y me preocupa que éste nunca sea suficiente. Las heridas profundas siempre permanecerán tatuadas.
Quisiera poder decirla lo mucho que la quiero y lo poco que temo a que nada borre u olvide lo que hemos compartido juntos, porque va implícito en lo que soy y llevo conmigo cada día. ¿Acaso podemos renunciar al contenido de nuestras mochilas cuando somos hoy, aquí y ahora, producto de lo que hemos hecho y vivido, con lo que nos ha rodeado y acompañado en nuestro desarrollo vital y humano?
Gracias a ella, como gracias a tantas otras cosas y personas que unas veces fugaz y otras permanentemente, han estado conmigo, hoy me siento mejor que nunca y en constante evolución...¿no es ése el fin de esta historia que llamamos vivir? Sólo siento agradecimiento hacia quienes han contribuido a mi aprendizaje y como sé que éste ha sido recíproco, como si de una misión puntual, duradera o corta en el tiempo se tratara, quedo infinitamente satisfecho y enriquecido; algo así como esa cadena de transmisión que tú me comentabas, donde el conocimiento y la ayuda se reparte y comparte equilibradamente hasta ver cumplido y satisfecho el objetivo, dejando el testigo para volver a empezar de nuevo, contribuyendo en nuevos destinos, siempre inconscientes, dictados por no sabemos bien qué extraña motivación...el bien atrae al bien y éste se multiplica por millones, haciéndose imbatible y arrollador, como una bola de nieve cuando en su caída desde lo alto de una montaña cobra velocidad, fuerza y tamaño...
Tenías razón, unos nacen sólo para dar y engrasar esa cadena y siempre me he sentido parte de ese equipo; sin duda, estoy a ese otro lado de la línea y cada día que pasa me siento más grande y cómodo en ese bando. Ya sé, y bien que lo compartimos tú y yo, que al otro lado las luchas son encarnizadas y sangrientas, pero no temo, porque sé que somos muchos los aliados enfrentados a esa línea negra, y con nuestro empeño, tanto tú como yo, ya hemos logrado rescatar y reciclar a no pocos, de ese otro lado, ¿o no ha sido así hasta ahora?...en fin, que todo esto que te cuento empezó porque me encontré con ella; en definitiva, porque hablo de un sentimiento tan sencillo, poderoso e inmortal como el amor, lo único y verdaderamente trascendente que define a nuestra especie.

0 comentarios: