domingo, agosto 06, 2006

El peaje de vivir

...¿pero cómo que vivimos sólo para pagar?...de eso nada, pagamos para vivir, y lo que es peor aún, pagamos por vivir...siéntete libre, en paz, equilibrio y armonía con la vida, disfruta de lo que tienes, las pequeñas cosas que más cerca tenemos y no vemos, son las que realmente importan, el trabajo sólo es un medio, bla, bla, bla y etc, etc etc.... ¡que no!, que nos han engañado, que en el momento que nos escupieron del útero de la madre, el taxímetro se puso en marcha, y todo lo que se ha logrado ha sido acumular deudas y más deudas, hipotecar la vida y llevar grilletes en las muñecas y una bola grande de presidiario en la pierna izquierda o derecha, según sea el caso del partido que gobierne en ese momento... insisto, ¡que no!, que esto no es vida, que me paso el día en el trabajo, que a mi casa sólo voy para arrugar las sábanas y esa idiotez me cuesta todos los meses más de 600€. ¿Pero ésto qué carajos es?...ahora ponte tú a disfrutar de un amanecer, ¡y una leche merengada!, si a esas horas estoy levantándome de un humor que no me hallo para meterme en un atasco del copón que me cuesta al mes, entre gasolina, seguro del coche y crédito del bólido, otros 600€, hasta llegar a la oficina donde me esperan unos sabuesos que sólo quieren morderme siguiendo el efecto cascada del "modus operandi" que impone el despreciable jerarca desde arriba.
Voy bien pertrechado, pero aún así me las dán todas, muy a pesar de los beneficios de mis clases de yoga, mis libros sobre el Tai, "cómo ser feliz y no morir en el empeño", "la inteligencia emocional como arma contra tu jefe", "protégete de las malas energías" y todo ese arsenal de literatura zen, que desde que el estrés se inventó, porque no llegamos a fin de mes ni por asomo, consumo sin éxito...que la natalidad baja, no me extraña, quién va a querer ser escupido a este mundo, ¿pero cuándo ves a tus hijos?, ¿un ratito por la noche cuando no te ven porque están dormidos, otros quince minutos por la mañana mientras no se toman los cereales con leche y te bombardean a preguntas que ni tú mismo sabes responder y además te tocan denodadamente las narices?, ¿papá, y por qué tienes que ir a trabajar?, y los fines de semana, que exhausto de la semana tienes que dedicarte a conocer a unos extraños que viven en tu casa y dicen ser hijos tuyos...
Por tener, ni tengo perro ni tengo plantas en casa, ¿quién lo saca, quién las riega?; más vida a mi alredeor, no gracias, que no llego ni a regar la mía propia... esto es una locura que no hay quien la pare y sólo fomenta que cada cual aprenda a subsistir por encima de los demás para no hundirte, al precio que sea. No me extraña que en este país los listos y lazarillos abunden, no queda otro medio ni mejor remedio.
El jerarca me regaló el otro día otro móvil porque el actual, dice, siempre está comunicando, y en el fijo, nunca estoy. El próximo detalle suyo será implantarme un chip en el culo, porque coincide que siempre me llama en los escasos cinco minutos que dedico a sentarme en los baños de la oficina.
Ni somos libres, tampoco independientes, ni nada que se parezca a las milongas que nos cuentan. La pasta es la pasta y todo por la pasta, my friend, y hasta aquí hemos llegado. Con suerte, y si llegas a la edad de la jubilación, te quedará algo de esa pasta, ¡peanuts!, para malvivir y empezar a disfrutar de esas, tantas cosas, que te cuentan ahora en la televisión que la tercera edad permite hacer que no ha podido hacer antes, ¡pero qué hipocresía!...
Con razón el tópico: el sistema está podrido y España va bien.

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