La confesión
…mamá he de confesarte, que lo que tenía que suceder, (mientras se mira la entrepierna) ya ha sucedido…¡pero hija, qué me dices, qué alegría! y menos mal porque a tus años ya me preocupaba que no te bajara...siempre lo ha dicho tu abuela, que tú eras algo especial y diferente, ¿y cuándo ha sido?...hace ya días, mamá…¿y por qué no me lo has dicho antes?...tenía miedo, mamá, no es fácil… pero hija, si eso es muy normal, es la naturaleza, a mí también me pasó lo mismo, y se lo conté a tu abuela de inmediato…¿y qué te dijo ella entonces?...nada mi niña, se acercó a mí, y me abrazó muy fuerte y en silencio…mamá, en ese caso, yo también necesito un abrazo tuyo, hoy más que nunca…pues claro mi princesa, hoy es un día muy importante en tu vida y no tienes nada que temer; mientras yo sea tu madre, siempre estaré a tu lado en los momentos y decisiones más importantes de tu vida…¡abrázame mamá, abrázame fuerte por favor!... ay chiquilla, pero no llores, ven que te apachurro… (mientras se abrazan)¿mamá, te das cuenta del cambio, lo sientes?...pues claro vida mía, cómo no voy a darme cuenta, yo también me hice y soy mujer…abrázame más fuerte mamá, ¿no lo sientes?...sí hija mía, claro que lo siento…¿y de verdad no te importa?...que no mi vida, lo único, eso sí, ya te enseñaré yo a ponerte bien la compresa. Has debido usar una demasiado grande y se nota mucho con sólo abrazarte…mamá, me temo que no has entendido nada…¿cómo dices hija?...mamá, lo que estás sintiendo entre mis piernas no es una compresa…¿entonces cariño, qué tampón has usado, te lo has colocado por fuera en lugar de por dentro?...mamá, quiero hablar con la abuela, tú no entiendes nada…¡pero hija, no me asustes, qué sucede!...mamá, ¿pero acaso no lo ves?, (gritando) ¡que he dejado de ser mujer!...¡ay virgen santísima, has perdido tu virginidad y fuera del matrimonio!...pero por Dios hija mía, ¡qué has hecho!, qué estúpida soy, si me lo estabas diciendo y yo no lo veía, que tenías miedo, que no me lo habías querido decir antes, (confundida)¿pero cómo has podido hacerme esto?...(muy nerviosa)…¿al menos, dime que sí, (zarandeándola por los hombros ) que habrás utilizado alguna protección?, dime que sí hija mía, dime que no te has quedado embarazada, por favor…no mamá, no estoy embarazada; por mucho que lo intento, no logro hacerme entender, nunca lo he logrado y tú tampoco, nunca has querido verlo...no es más ciego el que no ve, sino el que no quiere ver, mamá, pero creo que ya es hora que lo entiendas todo, que entiendas de una vez y por todas, quién soy, que abras el armario y te dés cuenta de cuántas faldas cuelgan de las perchas...mamá, lo voy a sentir mucho por tí, pero mi armario no es un armario cualquiera, nunca ha sido como los demás, es una armario muy grande, un armario empotrado de Palo de Santo y Cahoba por el que quepo hasta de pie y del que hoy voy a salir... ¡voy a ser padre mamá!

0 comentarios:
Publicar un comentario